Cuando te interesa tu imagen personal y verte bien, hay una serie de conflictos que se deben experimentar, primero, es una búsqueda incalzable por ese look soñado que logre caracterizar y demostrar quien eres, segundo, cuando encuentras ese look te obsesionas porque sea perfecto, esto implica encontrar los productos que hagan que tu maquillaje luzca siempre impecable. Cuando logras conseguir todo lo anterior, de seguro te vas a dar cuenta que en el proceso lograste acumular, 30 labiales (casi todos del mismo color) 10 sombras individuales, más de 10 delineadores (todos negros en mi caso) ah! y unas 10 paletas de sombras también... y por lo general siempre terminas ocupando lo mismo pero, eso no el problema más grave, el problema que encuentro digno de ser regulado por los principios universales de la ONU es cuando compras y compras productos y después te das cuenta que se comienzan a llenar de polvos y grandes dosis de olvido, ya que simple y sencillamente no te gustaron. Cuando estas frente a esta situación no son muchas las opciones que te quedan.
- Regalarlos.
- Hacer un mercadito, aunque según yo es poco ético hacerlo con productos que de frentón encuentras malos, mejor hacerlo con productos que son buenos pero que compraste en un impulso consumista o que tuviste guardado pensando que algún día le llegaría su hora.
- Lo que hago yo... ocuparlos y terminarlos contra viento y marea, usarlo y jurar por Dios y la Virgen que nunca más los volverás a comprar.
Estuve toda la semana clasificando mis productos de belleza, labiales, cremas para peinar, cremas corporales, maquillaje en general... como un inventario personal, y entre medio de eso, me di cuenta que si bien es cierto tengo muchos productos son infaltables y que a penas se acaben voy a comprar otro, también tengo muchos productos que cabían en dos categorías: primero, los compré porque leí muy buenos comentarios (eso momento de egolatría donde dices "si a los demás les funciona por qué a mi no) y segundo, los compré porque me tincaron, y mis esperanzas se derrumbaron contra el cemento, así como mis posibilidades de casarme con Brad Pitt.
Y como son tantos dividí esto en dos partes MI LISTA NEGRA DE PRODUCTOS QUE JAMÁS VOLVERÉ A COMPRAR (PARTE I)
Advertencia: al decidir hacer
esto tengo más que claro que las grandes marcas no me buscarán pero ante todo
prefiero ser sincera con mi audiencia ¡del pueblo vengo y hacia el pueblo voy!
¡aquí vamos oh yeah!
Encabezando
mi ranking se encuentra la máscara de pestaña Lash princess de Essence, ¿Por
qué? Por la simple y sencilla razón de que puse toda mi esperanza en ella,
todas las reseñas que leía eran la cumbia, era como una especie de tierra
prometida, que pasó conmigo, sí, yo soy especial, al revés de las personas como
rafita, me dejo las pestañas todas pegoteadas, muy negras, pero se me veían
tiezas, yo necesito usar encrespador, y le di varios meses de oportunidad, así
igual que mi ex pololo, pero no hubo caso, reconozco que para otras puede ser
maravillosa, pero para mí fue un fracaso total, agrego que nunca en mi vida me
había parecido más a un panda… hago la salvedad de que conozco niñas que les ha
funcionado de maravillas en su gran mayoría chicas que tienen sus pestañas
curvas por naturaleza, en todo caso sigo pensando que el problema no es el
producto soy yo así tal cual “no soy tu eres yo”.
Sombra
de ojos DBS: en mi caso compré dos, la que más usé fue la “Apple pie” porque
como aún me creo integrante de My Chemical Romance (yo también quise ser
Helena) la cuestión con este producto es que no me dura nada, he probado muchas
técnicas pero simple y sencillamente al rato después de haberla aplicado ya no
tengo nada en los párpados…
Eyeliner
pen easy 2 use de Essence: no es que le este dando como bombo en fiesta a esta
marca en particular, tampoco quiero que tengan una foto mía como ser no grato
en sus oficinas pero, este lapíz ha sido más triste que darme cuenta que nunca
podré comer sin engordar… ¿la razón? No es para nada pigmentado marca algo así
como gris, se seca rapído (y yo soy muy cuidadosa con mis maquillajes) y la
verdad es que su duración es la nada misma… se puede sacar fácilmente con las
manos.
Máscara
con efecto multiplicador de pestañas de Ésika Pro, con este producto no puedo
ser tan injusta, el cepillo es maravilloso, te estira las pestañas de una forma
inimaginable, pero el problema con ella son dos, primero, el olor a talco, si
huele a talco… y segundo, es que cuesta mucho removerla, siento que mis
pestañas resultan muy lastimadas luego de cada aplicación.
Mis
ex – amados EOS: yo sé que en este momento de la vida muchas van a querer
crucificarme o mínimo enviar cartas al gobierno norteamericano para reabrir
alcatraz y que me encierren ahí hasta el fin de mis días pero, déjenme
contarles, yo al principio estaba enamoradísima de este producto pero luego de
ocuparlos mucho, diariamente durante más de seis meses, puedo decir que están
sobrevalorados, y que para cuidar mis labios prefiero por lejos ocupar un
blistex que están al alcance de todos.
Eso mi people, lamento en el alma si por casualidad
atenté contra alguno de sus productos regalones pero esto lo hago desde mi
experiencia personal… pero, creo que cuando uno decide a dedicarse hacer
reseñas sobre cuidado personal, belleza, maquillaje, etc, debe ser muy sincero
puesto que primero el maquillaje es una inversión (había pensado en hacer una
sumatoria del total invertido en estos productos pero, la verdad no me acuerdo
muy bien de los montos exactos) y segundo porque en verdad (y quizás son súper extremista
con esto) duele mucho decepcionarse del maquillaje sobretodo cuando si como yo
lo usas como terapia. Besos a todos y que tengan un excelente fin de semana.





















